Los resultados de las empresas más grandes de Colombia en 2022, publicados recientemente en medios de comunicación, son en general positivos considerando las circunstancias. ¿Qué extraer de esa información para el presente y el futuro?
Incertidumbre no necesariamente es sinónimo de desastre, como tampoco se asimila a ausencia de oportunidades. Esa es una primera lección, conocida y confirmada. Otra lección interesante es que sí es posible lograr crecimiento real en una economía estresada, con inflación y tasas de interés al alza.
Muchas empresas reportaron crecimientos en ventas, pero en algunos casos aquel es inferior a la inflación en su industria o sector por lo cual verdaderamente sufrieron un decrecimiento en términos reales. Pero un número significativo de empresas sí avanzó en su expansión real, de manera rentable y saludable.
Estas dos evidencias, elementales, nos dejan reflexiones de fondo, claves para este año que corre el cuál ha sido y será, en general, más retador que el anterior. De una parte, las realidades que conforman un entorno que nos es común tienen significados distintos para cada empresa en cada momento del tiempo.
De otra, en los ciclos a la baja, la mayoría de las economías se resienten, pero no colapsan, por lo cual siempre ofrecerán espacios de prosperidad para quienes analizan serenamente y actúan, se incomodan y asumen riesgos, ven oportunidades y las toman con inteligencia.
Las publicaciones en mención han acompañado el reporte de los resultados empresariales de entrevistas y notas con sus protagonistas, quienes dejan ver en sus palabras un patrón: el trabajo detallado en la gestión interna y los ajustes a la estrategia de sus compañías.
Casos públicos, y aquellos que he conocido desde mis consultorías, evidencian ejemplos de las oportunidades en gestión y estrategia que algunas empresas han cosechado para fortalecer sus resultados y prepararse mejor para el corto plazo. Estos son algunos.
Primero, han elevado la gestión de su capital de trabajo. Con tasas de interés altas, se enfocaron en optimizar sus inventarios y renegociar plazos con clientes. Reducir endeudamiento es el mejor negocio ahora para muchas empresas. Segundo, priorizaron impecablemente sus opciones de inversiones desde evaluarlas con mayor rigor económico y estratégico.
El costo del capital y los riesgos potenciales así lo demandan. Tercero, han establecido alianzas e incorporado socios para, por ejemplo, acelerar iniciativas y avanzar su internacionalización aprovechando la competitividad cambiaria. Y cuarto, han acelerado inversiones en tecnología, generadoras de valor tangible, diferenciación y competitividad.
Oportunidades sí hay, pero no existe un manual genérico para identificarlas. Ellas son propias de cada empresa, en cada momento. Ahora es tiempo de acelerar su búsqueda para cosecharlas.