La creación de un área de estrategia en la alta gerencia es interesante siempre que se haga con objetivos claros y por las razones correctas.
La estructura organizacional clásica en las empresas incluye la gerencia especializada de procesos claves en su plataforma de gestión como las finanzas, el talento humano y el mercadeo, entre otros. Es normal tener en las compañías un área dedicada a la gerencia de la estrategia.
En términos generales, esta área se encarga de procesos relacionados con la definición y la gestión de la estrategia, y trabaja en procura de elevar el nivel de las conversaciones estratégicas en una organización y de acompañar a los equipos ejecutivos en la tarea de abordar las preguntas de mayor complejidad en ese ámbito. Gerenciar la estrategia involucra contar con metodologías apropiadas para tener procesos de formulación estratégica efectivos, incorporar permanentemente nuevos conceptos y prácticas que faciliten su definición y ejecución, e identificar oportunidades para acelerar el logro de sus objetivos. Implica, además, promover el desarrollo de la capacidad de pensamiento estratégico en los integrantes de la organización, y asegurar que existan mecanismos apropiados para la comunicación clara y permanente de la estrategia. Gerenciar la estrategia significa pensar en el futuro de forma proactiva, lo cual incluye vigilar el entorno en búsqueda de señales relevantes para mantener la pertinencia del direccionamiento actual. Por eso, un área de estrategia aporta en la definición del alcance de los estudios de mercado y en la labor de inteligencia de negocios que desarrolla la organización. También hace parte del alcance de este proceso gerencial el observar al interior de la empresa para asegurar que esté desarrollando las capacidades necesarias, y cuente con los recursos, para alcanzar sus metas. Ese proceso permanente de análisis incluye, además, velar por la alineación de elementos claves para la ejecución de la estrategia como la cultura organizacional, la estructura y los indicadores de gestión.
El área de estrategia tiene funciones relevantes frente al desarrollo de los negocios y al crecimiento de una organización. Cuenta con conocimientos y herramientas para apoyar la definición y refinación de la estrategia competitiva de las unidades de negocio, así como con metodologías para analizar de manera apropiada y rápida nuevas oportunidades de crecimiento, dentro o fuera de las actividades actuales. Además, es un interlocutor de interés para otras áreas, por ejemplo, la de talento humano, para identificar las oportunidades y necesidades de desarrollo, la de innovación, para asegurar la pertinencia estratégica de los esfuerzos en ese sentido, y la de control, para lograr el mejor aporte posible de su gestión a la estrategia.
Si bien el alcance de un área de estrategia suena atractivo, lograr sus objetivos no es fácil. PwC realizó una encuesta a 187 vicepresidentes de estrategia en grandes corporaciones de Estados Unidos, y apenas una cuarta parte de ellos consideró que su gestión era exitosa en generación de valor para su organización. Esto sucede porque en ocasiones el área de estrategia surge, de manera equivocada, para hacerse cargo de todas las responsabilidades sin dueño en una empresa, o liderada por personas con el perfil equivocado, o bien porque es una oficina de proyectos de gestión de iniciativas con consultores externos.
La creación de un área de estrategia en la alta gerencia es interesante siempre que se haga con objetivos claros y por las razones correctas.