Bienvenidos a la junta directiva

Este paso es fundamental a fin de lograr de su parte la generación de valor pronta y significativa que espera la organización.

Las asambleas de accionistas traen frecuentemente consigo la designación de nuevos miembros en las juntas directivas de las organizaciones. Tan importante como el proceso de selección de los miembros entrantes, es el de la apropiada inducción para facilitar el comienzo efectivo de sus labores y propiciar así el efecto positivo que de su presencia se espera.

Quien acepta pertenecer a una junta directiva ha llevado a cabo, idealmente, un ejercicio juicioso de exploración previa de la empresa –desde el exterior– en atención a las responsabilidades que este cargo implica. Así, la inducción es el espacio de los nuevos miembros para una exploración desde el interior, que complementa la anterior, apoyados por la guía y plena apertura de la compañía para con quienes entran a hacer parte de su administración. Una inducción básica debe incluir dos capítulos claves, uno relacionado con la organización y sus negocios, y otro con el gobierno corporativo y la junta directiva.

Un nuevo miembro de la junta directiva necesita conocer la empresa, esto significa familiarizarse con su estrategia y su cultura, con sus negocios y los competidores en cada uno de ellos, con los productos y servicios que hacen parte de la propuesta de valor a sus clientes objetivo, con los mercados que atiende y los aliados más importantes, y con el entorno general que rodea la organización, en particular con las tendencias y riesgos que son relevantes para su gestión. Esta visión general de entendimiento proviene, y se enriquece, de reuniones con los ejecutivos líderes en la compañía y de visitas a sitios de operación o clientes claves. Un nuevo miembro de junta necesita llegar a su primera sesión, como mínimo, con un claro entendimiento de los retos de la organización, de su situación financiera y de los principales indicadores de gestión definidos para el seguimiento a su ejecución estratégica, su significado y tendencia reciente. 

En cuanto al gobierno corporativo, un nuevo director requiere tener claros los estatutos de la empresa y el reglamento de la junta directiva, si existe, así como hacer lectura de valiosos documentos de contexto como las actas de sesiones recientes y el último informe de gestión a la asamblea de accionistas. En este capítulo del proceso, son fundamentales las reuniones personales con otros miembros de la junta directiva y, en particular, con el presidente de esta última, para conocer detalles sobre la dinámica y cultura en las sesiones, así como para estar al tanto y preparado para las discusiones y decisiones que ocuparán las reuniones en el corto plazo. 

El nuevo miembro de la junta necesita aprovechar las primeras sesiones a las que asiste –con paciencia y atenta observación– para seguir aprendiendo de la organización y para identificar la mejor forma de involucrarse, armónica y progresivamente, en las conversaciones de este grupo, participando con asertividad y en atención a las expectativas para las cuales fue invitado. Es conveniente, incluso, que inicialmente guarde algunas preguntas para espacios por fuera de la sesión a fin de no interferir con su dinámica y agenda.

La inducción apropiada a los nuevos miembros de la junta directiva es una excelente inversión, tanto para la gerencia como para ese órgano del gobierno corporativo, con el fin de lograr de aquellos la pronta y significativa generación de valor desde la pertinencia de sus aportes.

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